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La infortunada estrategia de la oposición a Petro

No voy a defender el gobierno de Gustavo Petro (por el cual voté) simplemente porque hago parte de los desilusionados. Eso no quiere decir bajo ningún parámetro que extraño los tiempos en que nos gobernó el uribismo.

Creo que la posición política más difícil en Colombia es la de centro. Los petristas nos acusan de tibios, de uribistas camuflados o de idiotas útiles de las élites. Por el otro lado, están los de ultra-derecha que nos cogen a madrazos sin resquemor alguno y nos culpan de ayudar a elegir a su nefasto gobierno, como lo califican.

Es un país polarizado que desborda odios por ambos extremos. Bodegueros de izquierda que amenazan con incendiar el país sino se aprueban las peticiones de Petro. Por el otro lado, candidatos y militantes de la famosa “gente de bien” que dicen que aquí lo que se necesita es balín. A lo Carlos Castaño: “Balazo y pal río”.

¿En dónde quedó aquella ola verde que nos puso a soñar hace quince años?

Hemos llegado a un nivel inimaginable de estupidez hasta de culpar a Petro por los temblores de tierra como lo llegó a insinuar Íngrid Betancourt.

Si así es entonces: ¿Culpamos a Pastrana del terremoto de Armenia? ¿Rebuscamos en la responsabilidad de Belisario en la catástrofe de Armero o en el terremoto de Popayán?

Todos aquellos que están sacando réditos políticos del atentado al senador Miguel Uribe Turbay están apretando el gatillo al igual que lo hizo el adolescente que disparó. Aman el conflicto, viven de la guerra y se alimentan del miedo de los colombianos.

Escarbemos en la historia de Colombia

¿Acaso era un presidente de izquierda el que gobernaba cuando asesinaron a Jorge Eliecer Gaitán?  ¿Estaban gobernando comunistas cuando mataron a Luis Carlos Galán o a Álvaro Gómez? No nos hagamos los pelmazos que la violencia en esta tierra siempre ha existido.

Lo único cierto es que los desaciertos de Gustavo Petro no pueden conducir a que Colombia vuelva a la Regeneración 2.0 que proponen algunos candidatos neonazis. Miremos a los gringos y podemos evaluar qué tan útil ha sido para el mundo el fascismo de Trump.

“Libertad y Orden” es el lema de nuestro escudo pero algunos candidatos quieren cambiarlo por “Restricción  y Tiranía”.

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy

Editor General

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