Periodismo independiente

 

Luis Carlos Rojas García

Recuerdo que hace unos años comencé a criticar al periodismo tradicional, sobre todo al periodismo de mi región Tolima ya que, me di cuenta de la situación que se vivía en ese entorno donde solo valía la pauta y el llenarse los bolsillos a punta de mentiras y campañas políticas. Aunque eso es como la maña vieja que no es resabio. Como para que me entiendan: ¡Eso de la corrupción es más viejo que la moda de andar a pie!

Al principio lo hice en medios radiofónicos y después en medios escritos. Luego, decidí que ya este cuento de hacer periodismo o, incluso radio, no sería mi estilo de vida y mucho menos, dependería del mismo para vivir o para comer. Y no lo sería porque, hasta para programar y anunciar canciones o servir de voz comercial se necesita ser amigo del amigo, amante de la moza o el mozo de cualquier fulano dueño de emisora, periódico o gobernador.

Si bien es cierto, soy reiterativo al decir que la prostitución periodística que se evidencia hoy en día por parte de los Sánchez Cristo, los Dávila, los de Semana, los RCN, los de Caracol y demás, quien no son más que las damas de compañía del gobierno de turno, es una cosa que huele feo desde hace rato, también es cierto que con la posesión del actual gobierno mentir, cambiar una versión, incluso, hacerse la victima cuando se es descubierto en la fechoría, es mucho más fácil que antes. Si no me creen pregúntenle a doña Vicky que es una experta en dicho show.

Lo anterior, sin querer mencionar al dizque periodismo regional porque ahí la pegada de la olla podrida es la misma y en eso no me voy a detener.

Como sea, causa inquietud y hasta una especie de incertidumbre el pensar: ¿En dónde nos podemos informar con la verdad? Pues bien, aquí es donde debemos abonar y hasta felicitar al periodismo independiente que, comenzó como algo que no causaba seguridad en los lectores y espectadores, y poco a poco fue tomando fuerza al punto que hoy por hoy se puede decir que son unos medios que realmente nos aclaran muchas de las dudas que tenemos.

Sí, el formato es muy repetitivo; encontramos por ejemplo los mismos chistes, las mismas denuncias, comentarios similares, incluso, los ve uno hasta cortos tratando de encontrar un estilo propio. Sin embargo, su trabajo es de admirar ya que son, lo que hemos escuchado en cientos de películas (la verdadera resistencia) y es tanto el poder informativo que están alcanzando que los y las periodistas prostitutas y sus medios tradicionales se han volcado en una serie de ataques para deslegitimar la función que realizan los mismos y hasta los han llegado a tratar como si fuesen drogadictos, alienados, personajes de poca monta porque no llevan los apellidos de los de siempre o porque no utilizan el lenguaje estilizado para parecer más intelectuales.

No obstante, semana a semana, día tras día, el periodismo independiente y su gente se hacen sentir en las redes sociales, rompen con la monotonía y, como lo hizo el gran Garzón en su momento, nos muestran la realidad del país en medio de bromas, risas y entretenimiento.

Esperemos entonces que todos estos locos y locas no se den por vencidos; que tengan el coraje de no dejarse comprar por un contrato como lo hacen los de siempre o como lo hicieron tantos estudiantes de ciertas universidades regionales que los veía uno echando piedra y luego aplastados en cualquier oficina de la U. Que se paren en la raya, que denuncien, que hablen con la verdad, que le hagan frente al Narcoestado que gobierna a Colombia en cabeza del Matarife y su títere y que sean por siempre la voz del pueblo porque como dice la frase popular: “La voz del pueblo es la voz de Dios” y “Para que nunca se apague su voz”. 

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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