Si se calla el cantor

Luis Carlos Rojas García

“Si se calla el cantor calla la vida, porque la vida, la vida misma es todo un canto”, (Horacio Guarany).

Uno quisiera evitar hablar de tantas cosas negativas que pasan en Colombia, en verdad uno quisiera, pero… la situación que se vive allí es como esas relaciones que llaman tóxicas las cuales uno sabe que son una verdadera y autentica mierda, pero, uno sigue ahí sin saber por qué y para qué. Y no es exageración: una presidencia comprada, masacres que superan las mismas estadísticas amañadas de Covid-19, escándalos de corrupción inclusive en medio de una situación tan compleja como la que se ha vivido en todo el mundo por el virus farandulero antes nombrado, el cual, poco a poco ha siendo minimizado por la economía que se necesita reactivar y por eso vemos a la gente salir como si nada a comprar y comprar, y aquí no me refiero a mi país, ya que no es un secreto que cientos de personas no tienen más opción que salir a rebuscarse la comida, me refiero a todos esos lugares del mundo en donde no andan pensando que no tienen para pagar un arriendo; pero, esto último es otro cuento.

Como sea, uno quisiera hablar de cosas distintas a las artimañas de estos personajes que tienen a Colombia de caja mejor, de sanitario o de campo de diversiones; sin embargo, esos anhelos de escribir sobre asuntos más amables van desapareciendo cuando uno ve a Duque abrazado con el Ñeñe compartiendo en reuniones sociales y familiares con militares, políticos conocidos y no conocidos y hasta el mismo innombrable. A uno le comienza a dar un tic en un ojo y una torcedura de cuello la cosa más bárbara cuando Duque, en su reality show, sale a hablar de los problemas de Venezuela para justificar la entrada de los gringos al país con el único propósito de invadir… ¡Perdón! no, de combatir al narcotráfico, sí, nada más, aunque lo dudemos y aunque parezca un meme de la vieja confiable.

Ahora bien, que se hayan robado la presidencia no es nada nuevo, aunque no por eso deja de ser una verdadera vergüenza, pero, lo realmente indignante, es ver la complicidad del pueblo colombiano, no todos por supuesto, pero sí una gran mayoría. Desde los más humildes en su afán de conseguir algo para comer, hasta los más famosos, entre ellos, actores, escritores, deportistas y, por supuesto, cantantes o en su defecto, artistas.

Sí, triste pero cierto. A mí no se me puede olvidar el paupérrimo concierto que montaron en la frontera con Venezuela dizque para ayudar a este pueblo. De las farsas más grandes que se han podido inventar porque no es posible que mucha gente en el país esté aguantando hambre y el mal llamado gobierno nacional avale un concierto para recoger ayudas para los de al lado, no porque no se lo merezcan, pero: ¿En serio? Montar semejante show y luego lo del camión quemado y todo lo que hubo detrás del mismo de la mano de artistas que uno diría que, o están muy necesitados o realmente les vale cinco el país y la gente que los ha puesto en el lugar en donde están.

Por eso no es raro ver a más de estos artistas, apoyando a un sujeto como Iván Duque quien, literalmente se ganó la presidencia de Colombia en una rifa de un pollo asado con gaseosa. De ahí que cuando uno ve a artistas como René Pérez Joglar más conocido como René, el vocalista de Calle 13 y ahora de Residente, defender causas políticas y sociales, siente uno admiración y hasta un poco de frustración. Es que a uno no le cabe en la cabeza el porqué de tanto silencio de don Carlos, del parcero Juanes, de doña Mebarak y otros más.

Por todo esto, no dejo de hacerme tantas y tantas preguntas: ¿A caso ellos no saben en dónde están los ladrones? ¿Será que no se dan cuenta que esos sujetos tienen la camisa negra? ¿Qué le estará pasando al viejo Carlos que tienen tanto tiempo que no sale? ¿Realmente creerán que Colombia es la tierra del olvido?

Sé que son preguntas sin respuestas, tal vez por eso no me queda más remedio que recurrir a la reflexión de aquellos cantores que por medio de su canto reclamaban por tanta injusticia porque:

¿Qué ha de ser de la vida si el que canta no levanta su voz en las tribunas por el que sufre, por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta?”.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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