Todo por un carro

Imagen: Revista Cambio In.

A propósito de la camioneta nueva del alcalde Andrés Hurtado, acá tiene algunas historias protagonizadas en cuatro ruedas.

Con los primeros negociados que coronó, Óscar Berbeo se compró una flamante camioneta. El rodante, luego fue embargado y en él se paseaba el abogado Iván Ramírez Suárez.

El  exsecretario del Interior de Tolima, Rodrigo Páez, volcó una camioneta nueva, recién sacada del concesionario, en la glorieta del barrio Cañaveral cuando era funcionario de la Alcaldía de Rubén Darío Rodríguez. El rodante, adscrito a una entidad oficial, fue declarado en pérdida total. Investigaron al buenazo de Rodri, pero todo fue archivado.

Siendo Contralor de Ibagué, Jorge Eleazar Devia se fue de viaje con una amiga íntima hacia la costa norte colombiana. La pareja, iba en la camioneta adscrita al organismo. Devia Arias fue condenado, pero sus amigos de la Rama Judicial dejaron prescribir el proceso.

Hernando la ‘Salsa’ Ortiz, estrelló un Ford Mustang, de propiedad del gurú Alfonso Polanco, frente al café El Fique, en la carrera Tercera, para unas fiestas del folclor. Dio muerte a un hermano de Jaime Yepes, que era secretario de la Contraloría, y dejó heridos a varios borrachitos. Una turba, armada de valor líquido, linchó a Ortiz, hasta que llegó la Policía a rescatarlo. Es la única vez que en Ibagué se han suspendido unas fiestas. Ortiz pasó seis meses en la cárcel Distrital, hoy Museo Panóptico. ¡Todo ocurrió porque quería ensayar el auto nuevo, sin saber que era de tracción automática!

El fallecido Jaime Barreto apostó una camioneta a que Mauricio Pinto no era destituido por la Procuraduría, cuando lo pillaron en un video haciéndole campaña a Carlos Edward Osorio, siendo funcionario de la Gobernación de Óscar. Pinto cayó. No se sabe si Jaime pagó la apuesta.

Los Barreto, embargaron una camioneta al excandidato al Senado Luis Fernando Caicedo, por la bicoca de diez millones de pesos que este les debía.

Eduardo Restrepo Victoria, ‘El Socio’, le regaló una camioneta de 150 millones de pesos a Charito Gambín, para que lo aceptaran como asociado en el Club Campestre. Dizque El Socio le dijo a la hija de Juan Gambín, que si no le recibía el carro lo echaba por un barranco. Restrepo también rifaba carros y motos en la fiesta de los quince años de su hija, celebrada en la hacienda La Morena.

La crónica judicial antigua da cuenta de la muerte del popular ‘Care Gancho’, que fue encontrado amarrado, con los pantalones abajo, aferrado al volante de un auto, y totalmente incinerado en el sector de La Variante. Dicen que la perdición del finado estribó en cortejar al muchacho equivocado.

A final de su vida, al abogado Félix Martínez, le robaron su camioneta, en un incidente poco aclarado.

 

El fallecido periodista Víctor Prado, se ganó un campero Lada en una rifa hecha por la firma Foto Japón. Lo mismo le ocurrió al periodista Yimer Osorio, quien se ganó una camioneta en una rifa de la Asociación de Periodistas Deportivos, Acord.

A otro periodista no le fue tan bien con su automóvil nuevo. Arnulfo Sánchez, se pavoneaba en una reunión liberal con su Renault Cuatro, recién salido de la fábrica. Como andaba peleando con Santofimio, el jefe dio orden de emborracharlo y de acabarle el carro. Para ello, fue comisionado el grupo de choque encabezado por Gustavo Ramos Arjona. Cuando Arnulfo se despertó del guayabo y vio su pichirilo convertido en chatarra, vertió amargo llanto y llamó a Flor María diciéndole que la turba roja lo querían matar.

Doña Hilda de Jaramillo, (madre de Guillermo Alfonso y de Mauricio), perdió parte de la visión en un accidente de tránsito con un conductor alicorado, cuando llegaba a Ibagué de una correría política.

‘El Divino Calvo’, Hernando Álvarez Urueña se paseaba hace unos años en un vehículo Subaru que un juzgado reclamaba en embargo, pero que él se negaba a entregar. Al auto le fue arrebatado a las malas en un retén de la Policía.

En el mandato de Álvaro Ramírez (1995 -1997) estalló un escándalo cuando denunciaron que la administración les daba un ‘cariñito’ a los concejales, representado en cupos de taxis. El tema se investigó, se archivó, pero nunca se aclaró.

A propósito de taxis, en ellos se movilizaba El Socio, para escapar de la autoridad. También lo hacía en patrullas de la Policía y sus activos más preciados, dólares obtenidos por la venta de droga, viajaban en la seguridad de caletas y dobles fondos disimulados en vehículos de pompas fúnebres.

El abogado Jaime Parra, acusó a Edilma Hurtado (exsecretaria de Salud de Tolima) de haberse apropiado de un taxi cuando la dama se desmovilizó. Según ‘Karpov’, Edilma Isabel tenía toda una flota de amarillos a su servicio.

Enertolima rifó y entregó un Mercedes Benz del año, cuando patrocinaba un concurso de golf en el Club Campestre de Ibagué. Eran los tiempos de ostentaciones y derroches del Grupo Nule, propietario de la empresa.

Nunca se aclararon sobrecostos y favorecimiento en la licitación para adquirir ambulancias en el gobierno de Fernando Osorio. El secretario de Salud de entonces, ¡fue el mismo que tuvo Luis Carlos Delgado!

El exalcalde de Guamo Rodrigo Ospitia tumbó la puerta de un motel de Ibagué al estrellarla con su vehículo particular. Los empleados se preguntaban si la compañía del mandatario era alusiva a Venus o a Mercurio.

El magistrado del Tribunal Superior Manuel Medina fue sorprendido manejando con tragos en la cabeza. Incluso estrelló a otro rodante. Su rostro rubicundo y purpureo por la bebida, fue primera página de El Nuevo Día, pero en la Fiscalía no pasó del primer folio investigativo. ¿Qué pasó?

El exsecretario de Gobierno de Ibagué, en la administración de Luis H., William Castro, tenía un proceso penal vigente por irregularidades en la venta de una buseta. Lo procesan por falsedad y estafa.

Así que ya sabe amigo lector: si va a comprar carro nuevo, no se atrase en las cuotas, entregue las llaves si va tomado, y tenga cuidado en qué sitios se esconde para pegarse una rodadita. Ibagué es tan pequeña que acá todos se conocen y fácilmente puede terminar siendo víctima de chismes o protagonizar un escándalo que no le hará bien a usted ni a la suerte de conducir por las calles de la capital tolimense.