Requisitos para trabajar en la Alcaldía de Ibagué

Imagen: Diego Vargas.

Si usted tiene prontuario y encaja en los siguientes perfiles de puesteros y burócratas corra a llevar la hoja de vida.

Andrés Hurtado: imputado de cargos y acusado ante un juez, fue electo en 2019 por el conocido escándalo de los piques ilegales en el Aeropuerto Perales. De dilación en dilación la defensa del alcalde le apuesta a la prescripción del caso. En Ibagué se comenta que «eso está más cuadrado que elección costeña«.

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Imagen: El Cronista.

José Rodrigo Herrera, gerente del Ibal, al estar imputado de cargos por uno de los casos de corrupción más grandes de la región y del país, el saqueo de los Juegos Nacionales 2015, con lo que fueron cercenados los sueños de miles de deportistas ibaguereños y tolimenses. Se le investiga por malversación de más de seis mil millones de pesos en el coliseo del municipio de Chaparral.

 

Alejandro Ortiz, gerente del Imdri, quien en 2020 se gastó una millonada en adquirir camioneta nueva, en plena pandemia cuando miles de ibaguereños pasan necesidades y física hambre. No ha sonado ni tronado en el cargo, menos en la recuperación de los escenarios deportivos, saqueados por la corrupción.

 

 

Johana Aranda

Pertenecer a una familia o clan politiquero: sin mencionar a los familiares del Altísimo (bien ubicados y con contratos clonados en Cortolima, la Gobernación y otros), pueden encajar acá los familiares de Alba Esther Ramírez, quien abandonó a Mauricio Jaramillo luego de obtener una mullida pensión en el Congreso; se pasó a las toldas de Emilio Martínez y luego aterrizó en la Casa Barreto.

A los hijos de Alba Esther (Juan Arturo y otro joven imberbe en el Ibal), los han trasteado de puesto en puesto y de contrato en contrato desde hace varios años. Tampoco tienen ‘llenadero’ porque ahora arriendan inmuebles con costos elevados para el municipio. La nuera de Ramírez, Johana Aranda, es la secretaria de Salud de Hurtado. !Qué no estarán haciendo con los inmensos recursos destinados a atender la pandemia¡

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El propio Juan Arturo gastaba de lo lindo en caballos y otros lujos (todos pagados con dinero obtenido de lo público) y fue denunciado como presunto maltratador de mujeres en una Inspección de Policía, hace algunos años.

 

Ser la moza, empleada del servicio, saca – micas, familiar político o relacionado de cualquiera de los integrantes del Circoncejo de Ibagué.

Decepción total de los nuevos y jóvenes cabildantes que llegaron en 2019 a la Corporación, como César Franco, Orlando Rodríguez, Julián Serna, Miguel Bermúdez, Camilo Tavera, Ricardo Zarta, Lisandro Trujillo, Ferney Varón, entre otros, quienes vinieron con iguales o peores mañas que los anteriores; sin mencionar a las ‘joyas’ que se eternizaron en la curul con varios periodos a cuestas y a cargo de los impuestos que pagan los contribuyentes.

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Oscar Berbeo: tener una sociedad de la que no se ha dicho toda la verdad con el bandido de Jorge Alexander Pérez, el ‘Chatarrero’, quien se robó la plata del contrato de las obras de las Piscinas Olímpicas. Berbeo disfruta de onerosos contratos en la Alcaldía de Hurtado.

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Juan Manuel Rodríguez

Tener papá puestero, politiquero, manzanillo y voltearepas, como Rubén Darío Rodríguez, que confiesa en la radio cómo entregó todo el presupuesto y la contratación a la camarilla de Mauricio Jaramillo, durante su segunda Alcaldía, 2004 – 2007. Juan Manuel Rodríguez, secretario de Educación, póngalo a trabajar en el sector privado o en un emprendimiento a ver si resulta con algo.

 

No olvidar que la mujer de Rubencho, Martha Villarreal, se fue de la Alcaldía de Hurtado y anda pelechando en la Gobernación. La dama se quemó en 2018 cuando buscó llegar a la Cámara y la votación de Rubén Darío en Ibagué se vio menguada con lo que perdió su lustre de supuesto barón electoral. Otros dicen que jugó por debajo de la mesa y no le puso votos a Rosmery Martínez con la que había hecho chipa a cambio de un contrato para él mismo en el Ministerio de Vivienda, en el gobierno de Juan Manuel Santos, y otras colombinas con las que lo consintió el propio Emilio Martínez.

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Malversar de frente 850 millones de pesos, con el concurso de méritos para Personero de Ibagué en 2019, contratando con una entidad que no era idónea, y que nada pase en los organismos de control casi dos años después. El autor de esta inmejorable modalidad de austeridad y ‘pulcritud’ en lo público: Juan Pablo Salazar, director de Justicia de la Alcaldía.

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Estar imputado de grave caso de corrupción y pese a ello ser nombrado secretario de Gobierno. Es la situación en la que se enmarca el exconcejal Carlos Portela, quien en 2019 renunció a su curul, se fue a trabajar a la Gobernación de Barreto para que ingresara el siguiente en la lista, Juan Pablo Salazar, quien armó el amañado concurso para Personero del actual periodo.

Portela fue imputado de cargos ante un juez por la torcida elección del excontralor Ramiro Sánchez, quien estaba inhabilitado. Pese a ello sigue muy orondo en la burocracia y suena para lanzarse a la Alcaldía en 2023. De pronto hasta lo terminan eligiendo.

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Yuli Porras: ser la mujer de Jaime Yepes, el peor manzanillo que ha parido el Tolima, y quien ajustará, si lo eligen en 2022, más de 20 años en el Congreso sin haber hecho debates serios o de control político. Yepes mintió en su hoja de vida al asegurar que era abogado cuando a duras penas culminó el bachillerato. No le ha aportado nada a la región, salvo engordar su patrimonio, la clientela, la rosca, el favorecimiento. Otro que no tiene llenadero y está lejos de retirarse o ser derrotado en las urnas.

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Este es un editorial del director de A la luz Pública.

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