Florindos

Nubia Russi

Con bastante frecuencia me escriben colombianos residentes en el exterior, gente que salió hace muchos años; algunos por el hueco, otros con la fortuna de una visa de turismo quedándose ilegalmente y utilizando toda suerte de artimañas para permanecer en el país.

Pocos de ellos calificados para un empleo formal en USA; como muchos de quienes vivimos en Colombia tuvieron que someter su dignidad a trabajos deshonrosos para los gringos o los europeos, según sea el caso, pero quizás satisfactorios para ellos, trabajos no calificados que se niegan a hacer los norteamericanos nativos o que por lo menos llevan muchos años por allá.

Por esa temporada electoral, ellos sobre todo, se comen la carnada de los “miedos preelectorales”, ellos juran que la tragedia nuestro país tiene que ver con Venezuela y esa creencia es exclusivamente de quienes alimentan su intelectualidad con los monopolios mediáticos como RCN, Caracol, CNN e incluso la BBC de Londres, amén del inefable WhatsApp, maestro sublime de la nueva era informática.

No se trata de culparlos por su evidente brillantez al determinar asuntos políticos internos; desconocen ellos o quieren hacerlo , que las políticas económicas las dicta el Banco Mundial y las asumen los gobiernos como el nuestro, que es un gobierno neoliberal y que pagamos altísimos intereses de deuda externa para que nuestro país se convierta como ellos quieren hacerlo ver a través de memes, cadenas falsas de WhatsApp y desinformación en “otra Venezuela”.

¡Tendrían que pasar mil años y 1.000 gobiernos¡

Nosotros somos un país exclusivamente neoliberal sometido a las políticas públicas del plan Colombia, por eso desde nuestras cárceles en adelante todo está debidamente acoplado a los esquemas políticos norteamericanos; por algo tenemos siete bases gringas a lo largo y ancho del país en donde se entrenan permanentemente mercenarios norteamericanos; de hecho, nuestros soldados han sido enviados, contrariando nuestra Constitución a combatir en guerras ajenas en la OTAN, como ya no se matan internamente, ahora los enviamos a que los maten otros o a matar a otros.

Estoy hastiada y un poco asqueada de la cantidad de colombianos gringos y europeos que me increpan con sus miedos y su basura mediática.

No aportan un solo dólar a ninguna causa y se la pasan exclusivamente de cóctel en cóctel de foro en foro, destilando su basura, su odio, su mierda en contra del país, posando con uribistas (un amigo mío llamado Oscar los define con el término “Gusaneros”).

¿Si aman tanto a su país, por qué se fueron ?

¿Por qué permitieron entonces que llegáramos a la tragedia humanitaria de tener que sepultar a diarios niños que mueren de desnutrición?

Ese cuento de que el país fue entregado a la guerrilla es absolutamente falso; a la ex-guerrilla de las Farc ni siquiera le han entregado la tierra en donde les acomodaron unas inhumanas casas prefabricadas sostenidas por endebles láminas de acero, donde ni siquiera hay un baño dentro de ellas, cajones de asbesto, con un techo por donde se curte el frío.

Supongo que alguno de ustedes lo consideran apenas justo, conforme a la sed de venganza que anida en sus corazones.

Yo considero que la paz comienza con ver al otro como ser humano y esa deshumanización del otro es lo que ha permitido que se toleren toda clase de atrocidades contra otros seres vivos humanos y no humanos; mi abuela decía que nadie puede dar de lo que no tiene en el corazón.

Justo es que cada uno clame venganza por sus muertos y también por sus dolores y justo es también que quienes no queremos seguir viviendo en guerra, increpando a diario, lastimando y metiendo el dedo en la llaga ajena, también tengamos derecho a sanar las heridas.

Cada cosa tiene su momento; acostumbrados a 53 años de guerra, muerte, dolor y hastío, nos agotamos con el primer año de la implementación de los acuerdos de paz y ese agotamiento tiene nombre propio: los medios de comunicación; ellos hostigan todos los días contra la paz como si no se pudiese titular sin sangre.

Con tanta cosa edificante, inspiradora y bella que tenemos, ellos, solo buscan y se sacian con la sangre ajena.

Nuestro país no se convertirá en Venezuela, ni se le ha entregado a las Ex-farc, es y seguirá siendo de las multinacionales, las que concesionan el agua para hacer hidroeléctricas, dejando a parceleros sin el mínimo vital, las que depredan nuestra tierra y luego compensan bonos de carbono con árboles virtuales.

Nuestros campesinos no tiene derecho ni de criar un ternero, porque para venderlo debe estar certificado, como las mazorcas, las papas, la yuca, todo aquello que antes era nuestro, ahora no nos pertenece, porque en el Senado se inventan leyes, decretos y normas que obligan a los pequeños a acomodarse al precio, capacidad, antojo del grande, se llama monopolio, monopolio, del agua, la tierra, las semillas, el material biológico, el acceso a los recursos del Estado mediante fundaciones de papel que cumplen los requisitos, más no el objeto social y real ; hasta nuestros internos detenidos en las cárceles, se someten al régimen penitenciario gringo.

Esos monopolios, financian a los senadores, por los que usted vota. (Por eso riegan mercados, sala-comedores, vallas, tejas y bicicletas, es tan solo el 1 % de lo que se apropiaran cuando suben).

Siete millones de hectáreas productivas serán entregadas mediante concesiones a grandes cultivadores de monocultivos transgénicos, mientras legalizar una parcela ha sido imposible durante 20 años.

El río magdalena, los páramos, bosques húmedos y cada riqueza nuestra será entregado a organizaciones internacionales como la WWF, El instituto Humboldt y Parques Nacionales, desterrando a propios y colonos de la única tierra que les da el sustento, con el cuentico de que son ahora ” Reservas Naturales”.

No amiguito, no coma cuento y pellízquese, porque como diría nuestro inmortal Gabo desde el divertido infierno a donde fue enviado por las lumbreras del bestialismo: ” el día en que la mierda tenga algún valor, los pobres, nacerán sin culo”, y sin duda, Tom y Jerry, privatizarían el derecho a cagar…

Si quiere ayudar a cambiar esto, vote bien, al Senado y la Cámara, allá se hacen las leyes, las leyes que ordenan los monopolios, las mismas por las que nosotros los contribuyentes pagamos sin descanso cada día, de nuestra vida.

No sea florindo, que como decía mi abuelita, uno bien pobre y bien salamero, ni se le ve bien, ni se le cree; acuérdese que usted y yo, fuimos criados con aguapanela y arepa de maíz pelado, busque sus pares y vote bien.

Por: Nubia Flor Russi, defensora de Derechos Humanos.

1 comment

  1. Sobre Pachucos y otros males… “Algo semejante ocurre con los mexicanos que uno encuentra en la calle. Aunque tengan muchos años de vivir allí, usen la misma ropa, hablen el mismo idioma y sientan vergüenza de su origen, nadie los confundiría con los norteamericanos auténticos.” (Octavio Paz) hoy sin arraigo ven a Colombia como una tierra extraña…pero no son di aquí ni son de allá…somos Sudacas.

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