La llegada de Victoria Castillo revela sin tapujos la injerencia de la política en la actividad empresarial.
De la Fábrica de Licores del Tolima, Castillo llegó de manera sorpresiva a la dirección ejecutiva de la Cámara de Comercio, destronando de paso a Carlos Hernando Enciso, quien ajustaba más de dos años en el cargo.
Políticamente Victoria Castillo se dio a conocer hace algunos años en el ala gomezgallista del partido Conservador del Tolima. Es cuñada de Gonzalo García Angarita, el excongresista condenado por vínculos con las autodefensas y por corrupción al elector en su natal Valle de San Juan. Un hijo de García, electo como alcalde, fue capturado por los mismos hechos en los comicios de 2019 y no llegó a posesionarse. A la postre el vástago de Gonzalo García aceptó cargos y tanto el padre como el hijo fueron condenados con beneficios, sin llegar a pisar nunca la cárcel.
Gonzalo García Angarita también fue señalado por paramilitares del Bloque Tolima de las Auc de haber instigado la masacre de cuatro campesinos, ocurrida en la vereda El Neme de Valle de San Juan, pero el caso fue sobreseído en la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía.
Durante varios gobiernos departamentales a Gonzalo García se le respetó la ‘cuota’, la contraprestación recibida por apoyar a los candidatos en campaña. Así, Victoria Castillo ocupó la gerencia de la Lotería del Tolima, durante la administración de Luis Carlos Delgado (2012 – 2015). Habría de repetir en el cargo durante el periodo de Ricardo Orozco (2020 – 2023).
Y la actual gobernadora Adriana Matiz la nombró en la Fábrica de Licores del Tolima, cargo del que salió hace pocas semanas. Se especuló con que iba a aspirar a la Asamblea, o que incluso reemplazaría a Alexander Castro, quien deja la Secretaría de Cultura para buscar la Alcaldía de Ibagué el próximo año, aupado con el apoyo de la mandataria.
Por ello, y por su más reciente vinculación al naciente movimiento de la gobernadora Matiz, el maticismo, es que debe verse la llegada de Victoria Castillo a la Cámara de Comercio de Ibagué como una jugada del gobierno departamental para posicionar sus fichas en cargos clave que puedan garantizar apoyos y recursos de cara a las elecciones regionales de 2027.
También es claro y hasta una ley natural en la política que la gobernadora dé su ‘grito de independencia’ frente al movimiento del exsenador Oscar Barreto, sin romper de lleno con el dirigente y manteniéndole en la nómina a contratistas, amigos y relacionados.
Además, la Cámara de Comercio de Ibagué, con mayoría de delegados nombrados por el gobierno nacional, al delegar a Victoria Castillo la dirección de la entidad, como ficha de la gobernadora Adriana Matiz, entraría en las cuentas de la mandataria para dejar posicionados a sus amigos en cargos clave, desde ahora y esperando triunfar en las elecciones de 2027 (con alcaldías, Gobernación, curules de Asamblea y Concejo); y así proyectarse ella misma hacia el orden nacional donde posee buena sintonía y afinidad ideológica con el presidente de la República Abelardo de la Espriella.
Este es un editorial del director de A la luz Pública.
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