Cereté igual a Ibagué

Alex_Correa

Alexander Correa

Recorres seiscientos quilómetros para tratar de inspirarte en el pequeño mundo creado por Raúl Gómez Jattin, y la vida que da vueltas en redondo te convence que no estás en la sabana cordobesa sino en la fértil meseta del arroz. Ibagué y Cereté tienen en común algo más que el acento en la última sílaba.

En Cereté un alcalde cristiano y prohibicionista abolió las corralejas, los fandangos y el porro, dejando a los lugareños el consuelo con los ‘toros humanos’, a orillas del río Sinú. En Ibagué se empiezan a escuchar las voces que buscan dejar sin trabajo ni regalías a José Porras y toda su cuadrilla.

Ubaldino perdió las elecciones al Concejo en octubre de 2011, pero recibió premio de consolación manejando la casa de la cultura. En Ibagué tendría idéntica suerte: lo nombrarían Secretario de Gobierno Departamental o director de la Umata; o estaría amansando millones como contratista o licitante.

En la Ciudad Musical, los intelectuales y escribidores siguen recordándonos (a costa de nuestros impuestos) lo importante que es pagar por su ‘genio’. Al norte del país, Lena Reza usufructuó por quince años la memoria del poeta, captando subsidios estatales en una fundación que no entregó cuentas. Los cereteanos envidian que viajó a Europa como su dudosa embajadora.

Al final, sí encuentras una diferencia de leguas. En Ibagué nadie ha escrito versos tan demoledores, aún a costa de su propia tragedia, como lo hizo el bardo en gran parte de su obra y en Desencuentros:

¡Ah desdichados padres!

cuánto desengaño trajo a su noble vejez

el hijo menor

el más inteligente

 

En vez de abogado respetable

marihuano conocido

en vez del esposo amante

un solterón precavido

En vez de hijos

unos menesterosos poemas…

Por: Alexander Correa C., contador público, periodista, autor.