El segundo pico de la pandemia en Colombia fue más mortal

Imagen de referencia.

Entre el 29 de diciembre y el 27 de enero, en el país se registraron 10.091 decesos .

Entre diciembre y enero, Colombia enfrentó una reactivación de la pandemia que, según un análisis de los datos oficiales, resultó más mortal que la primera embestida, registrada entre julio y agosto del año pasado.

En concreto, del 15 de diciembre al 30 de enero fallecieron 14.434 personas, que representan el 26 por ciento de todas las víctimas que ha dejado el covid-19 hasta ahora en el país.

Solo el pico de esa segunda arremetida se ha cobrado la vida de más de 10.000 colombianos. Y aunque se sabe que la pandemia se comporta de manera diferente en las regiones y que cada departamento tiene su propio pico, a nivel nacional las estadísticas son claras: esta nueva oleada de la pandemia ha sido más fuerte que la primera, al menos en lo que se conoce hasta ahora del número de casos y muertes.

Al mirar las nuevas infecciones reportadas, el país alcanzó cifras sin precedentes desde el 15 de diciembre, cuando comenzó a elevarse este indicador. Ese día se informó de más de 10.000 casos, y el país no bajó de ese nivel (salvo tres jornadas) hasta el pasado 30 de enero, cuando se informaron 9.173. De hecho, el 15 y el 16 de enero fueron notificados 21.978 y 20.855 positivos, respectivamente, los reportes más altos hasta ahora.

Hay que decir, en todo caso, que este indicador (número de casos) depende del número de pruebas, y para esta segunda ola Colombia ha logrado hacer tres o cuatro veces más análisis en comparación con los que producían entre junio y agosto. Y así y todo, hubo varios días en los que la positividad (número de casos versus pruebas) se ubicó por encima del 30 por ciento.

Otro indicador fiable, junto con la ocupación de UCI, que permite dimensionar mucho mejor el avance de la pandemia es el de muertes por fecha de ocurrencia. Y en él se aprecia más claramente que el número absoluto de fallecidos de la segunda arremetida ha sido más alto y más extenso que en la primera, al punto de que se presentó la fecha con más fallecimientos por covid-19: el 19 de enero murieron 400 personas por esta causa.

En el primer pico, que se extendió durante 24 días, del 21 de julio al 12 de agosto, murieron 7.250 personas en total por el coronavirus, con un promedio diario de 315 decesos. El segundo, según los datos que no han terminado de consolidarse, tomó 30 días, al arrancar definitivamente el 29 de diciembre y comenzar a descender el 27 de enero. En ese periodo se registró el fallecimiento de 10.091 ciudadanos y hubo 337 diarios, en promedio.

En 11 de esos 30 días, incluso se registraron más muertes que en el máximo de la primera ola, que fue el 30 de julio, cuando fallecieron 358 personas.

De los 10.091 decesos registrados entre el 29 de diciembre y el 27 de enero en el país, 2.703 se registraron en Bogotá (26,7 por ciento), 1.096 en Valle del Cauca (10,86 por ciento), 1.082 en Antioquia (10,72 por ciento), 675 en Cundinamarca (6,68 por ciento), 580 en Tolima (5,74 por ciento), 506 en Santander (5,01 por ciento) y 482 en Norte de Santander (4,77 por ciento).

Cabe insistir en que estos datos están sujetos a actualizarse a medida que las entidades territoriales completen las notificaciones y que se habla solo de decesos confirmados por covid-19, pues a lo largo de la pandemia hay otros sospechosos que están en estudio por parte de las autoridades.

Las razones

Se consultó a expertos en salud pública para indagar en las razones de ese impacto diferenciado. Según el infectólogo Carlos Eduardo Pérez son varias razones: “La primera, una mayor interacción humana sin protección en ambientes familiares y círculos cercanos. La segunda, que no hubo control de aforos en comercios y lugares de reunión. Y la tercera, que la necesidad de trabajar obligó en varios grupos de poblaciones a salir y tener mayor chance de contagiarse”.

“También se observaron consultas tardías y personas severamente enfermas y automedicadas con tratamientos empíricos. Incluso hubo pacientes, víctimas de la desinformación, que rechazaban procedimientos médicos como ingreso a entidades hospitalarias o a UCI o desistieron de la ventilación mecánica. También hubo pacientes que murieron esperando traslados a unidades de mayor complejidad. A lo que se suma la saturación de los servicios de cuidados críticos”, explica.

Luis Jorge Hernández, doctor en salud pública, da otras dos razones. “En diciembre muchos sectores bajaron la guardia, en especial los conglomerados de casos en familias por las reuniones. Y segundo, que el Gobierno Nacional y el distrital fallaron haciendo menos identificación de casos y menor rastreo de contactos, porque incluso los indicadores del Prass bajaron entre noviembre y diciembre. Bogotá debió hacer toque de queda en Navidad y Año Nuevo, no lo hizo y ya en enero era tarde”, afirma.

Finalmente, Carlos Álvarez, infectólogo y coordinador nacional de estudios covid-19 para la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que “tristemente, muchas personas mayores que estuvieron protegidas en la primera ola en esta segunda no lo hicieron. La mayoría de brotes fueron entre familias, más que en en los lugares de trabajo o empresas”.

Con información: Portafolio, diario económico.

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