La censura a la desnudez

Alex_Correa
Alexander Correa

Jennifer Lawrence acaba de ganar el Óscar a mejor actriz  principal por Silver Linnings Playbook, donde interpreta a una adicta al sexo que pierde su trabajo por acostarse con sus once compañeros de oficina. Pero en la cinta no se ve ninguna escena de cama.

Paulatinamente, los estudios han reducido las escenas subidas de tono, por el riesgo a que las películas sean clasificadas para adultos y se pierda la taquilla en adolescentes, que según los estimativos, gastan más que sus padres en el celuloide. Un crítico de cine de Estados Unidos, señalaba que la última escena donde se ve a una pareja “haciendo el amor”, literalmente, fue entre Leonardo Dicaprio y Kate Winslet, en Titanic, ¡de 1997!

El actor alemán, que triunfa en Hollywood, Michael Fassbender, fue censurado y atacado por aparecer ligero de ropas en Shame, un filme donde los críticos opinan que hubiese merecido por lo menos una nominación al Academy Award. Con cierta ironía shame se traduce al español como “vergüenza”.

En el otro sentido, televidentes y comentaristas otorgaron a los protagonistas de La Pequeña Casa de la Pradera (la inolvidable familia Ingalls). El rótulo de “la pareja más asexuada de la televisión”, pues lo único que aparecían haciendo en la cama era leyendo la Biblia.

Si el cine es denominado como el séptimo arte, ¿estará contribuyendo al arte, ocultando algo tan puro y natural como un cuerpo humano? Nadie se imagina pidiéndole a Rodin que cubra a su Pensador, o Goya que no pinte La Maja Desnuda sobre una cama, sino encerrada en un confesionario, dado que el autor vivía en una época tan pacata como el siglo XVIII.

En una entrevista reciente, el poeta Jaime Jaramillo Escobar, el último de los nadaístas, confesaba que no había nada tan inspirador para él, como sentarse a escribir desnudo, ocho o diez horas seguidas. El atrevimiento de ‘X-504’, como también se le conoce, llegó al extremo de dar un recital sin una prenda encima en Brasil, donde la sorpresa inicial del público, se transformó en una cerrada ovación al final.

Otro transgresor e inclasificable, quizá el de más alta graduación en el parnaso colombiano, Raúl Gómez Jattin, gustaba de pasearse por varios pueblos del Caribe, “en traje de Adán”, según un sospechoso biógrafo. En una de sus “maldades literarias”, el bardo se quitó la ropa en la iglesia de su natal Cereté, dirigiéndose al altar con fines sacrílegos: los feligreses casi lo matan a golpes, y  eso que estaban escuchando el mensaje de paz y amor de los Evangelios.

Quizá allí pueda encontrarse la clave de la aversión a la desnudez: nada nos parece tan subversivo y transgresor como un alma disfrutando el libre roce de los elementos. Le traslado la inquietud a mi psicóloga y me dice que la fobia al desnudismo  lleva a individuos a irse a la cama con otros, con la luz encendida o apagada, según sea el caso o preferencia. ¿Tendrá razón?

Por: Alexander Correa C.

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