Vacunarse o no vacunarse ¡He ahí la cuestión!

Luis Carlos Rojas García

Una vez salió el Covid-19 o Coronavirus al mercado, comenzó la carrera contra reloj para sacar la vacuna o, mejor, las vacunas que serían comercializadas como lo obliga el negocio y… ¡Oh sorpresa! ¡Lo han logrado!

Así es, en un tiempo record nunca antes visto, crearon una serie de vacunas que, aunque no son la solución definitiva, se espera que mitiguen los efectos devastadores de esta pandemia que es, sin lugar a dudas, el dolor de cabeza de unos y otros y, por increíble que parezca, la gallinita de los huevos de oro de otros o mejor, de los de siempre.

Pues bien, lo que se suponía sería la alegría de la humanidad por el simple hecho de ser la salvación, se ha convertido en una verdadera agonía para más de uno. Y no es para menos.

Por un lado, está la cantidad de desinformación que han creado para que los intereses personales se hagan realidad, entiéndase como intereses personales a gente amañada en el poder, contratos, crímenes, robos, crear pánico, más crímenes, leyes, restricciones, abusos y hasta recibir likes.

Por el otro lado, nos encontramos con cosas que ayudan a acrecentar las dudas como, por ejemplo, que las corporaciones que crearon las vacunas no responden por los efectos secundarios y que, al final, pues nadie responde por nada.

Lo anterior sin contar que, aunque se sabe que la ciencia ha hecho su trabajo y se han invertido miles de millones de dólares, euros y demás monedas, los dos bandos que existen hoy por hoy, entre los que apoyan las vacunas y se lucran con las mismas y los que están en contra de las mismas, no han encontrado un punto de equilibrio en donde las personas de a pie, como usted o como yo, podamos tener total claridad de qué es lo que nos van aplicar realmente.

Entonces, frente a esta situación lo que se suponía sería nuestro aliciente, no es más que una gran preocupación; y aquí no vale el dicho aquel que reza: “de algo hemos de morir”. No, no y no.

Si bien es cierto, las gentes de las vacunas tienen sus argumentos con aquello de las nuevas tecnologías, los avances de la ciencia y los tiempos, etc. los “Antivacunas”, como los denominan (grupos que, por cierto, existen desde hace muchos años pero que no tienen el poder de las grandes industrias del mercado farmacéutico y que, por ende, y por sus malas campañas de videos falsos, son comparados como loquillos que gustan de las teorías de la conspiración) también tienen cientos de argumentos y hasta científicos que no dan muy buenas nuevas sobre los efectos secundarios de dichas vacunas.

Por si fuese poco, y como ya lo mencioné, el bombardeo que recibimos todos los días en las redes, en los celulares, en todos los medios, no nos hace la situación nada fácil. Por un lado, nos dicen que no está pasando nada en los hospitales, por el otro, nos muestran un panorama propio de una película de invasión zombi y exterminio.

En resumidas cuentas, vacunarse o no vacunarse es cuestión de cada quien, por ahora, por supuesto. Es una elección personal en países en donde aparentemente no se andan robando el dinero de las vacunas o negociando con las mismas para que los privados las puedan vender, y una suerte de lotería en países como Colombia en donde le siguen sacando tajada al cuento, sino me creen, le pueden preguntar al puerco que ya no es puerco solo por imagen, sino también por todas las marranadas que le hace al país.

Otros tantos, dirán que es cuestión de fe y otros, un poco más escépticos, estarán convencidos que por donde se mire nos van a joder. Entonces ¿Cómo podremos poner el asunto en la balanza?

Lo único claro es que, como dijo el actor: “Yo solo sé que nada sé”, y pase lo que pase el negocio debe continuar para que la economía se pueda reactivar y las dinámicas del mercado cambien a merced de los amos y señores del mundo.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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