Hijo pobre, hijo rico

Luis Carlos Rojas García

“En cada niño se debería poner un cartel que dijera: Tratar con cuidado, contiene sueños”, (Mirko Badiale).

Todos los niños, absolutamente todos deben ser protegidos, no importa quiénes sean sus padres, ni su situación económica, ni nada. Sin embargo, ese concepto de protección parece que no se entiende o, que se entiende muy poco, no solo en Colombia, sino en todo el mundo. La violencia genera más violencia, dicen por ahí, pero, estamos tan acostumbrados a resolverlo todo a los golpes, a los gritos y al insulto; estamos tan naturalizados con las violaciones y los asesinatos que no importa que les hagan a los niños, siempre habrá personas como doña Fernanda y otras que justifican la violación de una niña.

¿Pueden creerlo? Se habla de la lucha contra la mujer, del feminismo, del feminicidio y son muchas veces las propias mujeres quienes promueven los vejámenes contra las de su género. Por eso no es raro escuchar: ¡Ella se lo buscó! ¡Eso es que tenía mozo! ¡Por zorra! ¡Les caía bien a los soldados! ¡Era una paticaliente!, etc. Y si nos vamos por el lado de los niños las excusas y los pretextos no se hacen esperar, porque, para muchos incluso, los niños se merecen que los asesinen o los bombardeen en un campo guerrillero ¿Por qué? No tengo la más mínima idea, pero siempre habrá quien justifique al asesino o al abusador.

Para colmo de males, crean una supuesta ley que endurecerá los castigos contra los violadores de menores, pero, ocurre un caso como el de la niña Emberá y ahí si no pasa nada; lo más monstruoso del caso es que no es el primero, no es una modalidad nueva, y si bien es cierto no son todos los militares, si es una gran mayoría. Los niños y niñas indígenas o campesinos y, también de la misma ciudad, están expuestos a todo tipo de abusos. Pero
¿Quién los defiende realmente? ¿En dónde está la protección a la que tienen derecho?

¿Cómo podemos pretender que aquí no pasa nada? ¿Cómo podemos echarle la culpa de los altos índices de violencia hacía los menores al Coronavirus y al encierro? Y ahora no me vengan a decir que son solo los hombres quienes llegan a maltratar. Es evidente que dentro de esas estadísticas de violencia contra los menores las mujeres están en primer lugar.

No hay nada que justifique la violencia contra los niños. Nada es nada. Esta sociedad está enferma y para colmo de males vemos como a los menores no solo se les maltrata y asesina sino además se les utiliza para fines políticos.

Así es, la violencia infantil también recae en quienes usan a sus hijos para beneficiar a un partido político o con fines publicitarios como: #ConLafamiliaNo, hashtag que utilizó últimamente una “periodista” quien, si bien es cierto tiene derecho a exigir que no se vulnere el nombre de su hijo, nada justifica el trasfondo de lo que es obvio que está haciendo.

Por supuesto, no me voy a detener a hacer comparaciones como las que he escuchado últimamente: “A caso la guerrilla no violaba niños también”. Sin embargo, es claro que la suerte de un hijo rico y un hijo pobre frente al abuso es distinta y dependen de los intereses personales de cada quién, aunque abuso es abuso y el desastre psicológico es por igual, pero, en el caso de la periodista de cuyo nombre no quiero acordarme, no deja de sorprender, no solo por la manera cómo ha querido manejar esta situación, sino además porque ha protagonizado distintos escándalos en donde no le ha importado destrozar familias enteras para poder hacer su show mediático, como tampoco le importa ahora exponer al escarnio público a su propia sangre con tal de lograr sus fines.

Como sea, la vulnerabilidad de los menores, ricos o pobres, es la misma. Lo más preocupante de todo esto es que no hay cuando acabar. Esto no va a terminar, menos cuando sacan leyes por pura y simple popularidad ¿Qué se necesitará entonces para que países como Colombia protejan de verdad a sus menores sin importar su descendencia o su situación social? ¿Qué más tiene que pasar para que la gente entienda que mientras el abuso continúe nada va a cambiar y que día a día habrá más y más abuso? ¿Será que dentro de las propuestas de los futuros representantes del país estará el proteger a los menores?

Colombia tiene múltiples problemas, pero, el más desastroso de todos, incluso por encima de la corrupción, es la complicidad, el silencio, el querer tapar las cosas con tanta frialdad y espanto, el quedarse calladitos para verse más bonitos porque no se nos puede olvidar que la ropita sucia se lava en casita, no importa que dentro de la casita esté pasando de todo lo que suele pasar.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor

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