Independencia o deslealtad: leyes naturales de la política

Imagen: archivo particular.

Se ventila distanciamiento entre el alcalde Andrés Hurtado y su mentor político, Oscar Barreto.

Varios medios y analistas dan como un hecho la ruptura de las relaciones políticas entre Andrés Fabián Hurtado y el exgobernador Oscar Barreto quien fuera el elector principal del mandatario en los comicios de 2019.

Pese a contar con amplias cuotas burocráticas en el gobierno local, la Casa Barreto tendría más expectativas para acomodar contratistas y recomendados, lo que dejaría sin margen de maniobra a Hurtado, que bien tendría derecho a poner gente de su resorte.

Otra lectura que podría hacerse es que ante la inminencia de las elecciones a Congreso de 2022, lo que se busca es asegurar el músculo financiero y burocrático que permita el endoso de votos hacia los candidatos a la Cámara y el Senado que impulsará el barretismo.

También se habla que la Casa Barreto quiere desligarse de Hurtado por cuenta de la crisis económica, social y de gobernabilidad que arrastrará la pandemia del Covid – 19, y no verse afectada por los efectos colaterales que deja y dejará la pandemia a largo plazo.

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Esto podría traducirse en, quizá, un freno de la gestión que realizan los congresistas del barretismo (Miguel Barreto y Adriana Matiz), para los proyectos y obras que desde el concierto nacional necesita con urgencia la capital tolimense.

Además, será clave el pronunciamiento que haga el propio Oscar Barreto, en el sentido de si buscará llegar al Senado en 2022, o si competirá por la Alcaldía de Ibagué en 2023, lo que tendría repercusiones en cuanto a si contará con el apoyo o no de la actual administración. Recordemos que todo alcalde o gobernador en ejercicio busca dejar sucesor y con obras, contratistas y recursos asegurar la clientela.

Si es cierto el distanciamiento y que el alcalde Hurtado busca dar el grito de independencia, sería normal y natural en las ‘leyes’ de la política, donde ahijados que son elegidos con el poder y los votos de un cacique, buscan montar su propio movimiento, y su independencia económica, para a futuro tener capital político y no seguir ‘empeñados’ de por vida.

Guardadas las proporciones eso sucedió en 2010 con Juan Manuel Santos cuando fue elegido con los votos de Álvaro Uribe: montó tolda aparte y desde ese momento se ganó la animadversión del expresidente quien fundó el Centro Democrático para hacer oposición y alzarse con el poder en 2018, al imponer a Iván Duque.

Habrá que ver si Andrés Hurtado sobrevive al divorcio con el barretismo, y si sigue gobernando con el respaldo o sin él, del movimiento más poderoso en la actualidad de la política tolimense.

*Este es un editorial del director de A la luz Pública.

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