Ni tan digitales, ni tan ciudadanos

Germán Gómez Carvajal

Los estudiantes de Colombia y el mundo, se ven obligados a fuerza mayor por el covid-19, a hacer uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) para culminar sus planes de estudio. Un desafío menor para esta generación que ha tenido más celulares y equipos electrónicos que gripes o golosas.

Qué le va a temer la generación del League of Legends a una clase por hangouts o Skype, eso para ellos es papita pa´el loro. Los nativos digitales han crecido y convivido de manera natural con la tecnología, son las herramientas virtuales casi una extensión de su cuerpo desde la niñez.

Los hogares colombianos se han visto deslumbrados por los niños y jóvenes quienes desde los cinco o seis años, navegan a su antojo por Internet, comunicándose con el primo en California o la novia en Risaralda. Los adultos los aplaudimos y les pronosticamos sapiencia extrema porque era fascinante esa relación temprana con la tecnología.

Sin lugar a dudas, son los jóvenes la esperanza productiva de esta nación en caso de que el teletrabajo, la innovación y creatividad se han casi las únicas opciones de dinamismo económico y la sociabilidad entre unos y otros por meses. Sin embargo, las clases remotas en las universidades colombianas apenas inician y los estudiantes ya se quieren bajar del bus.

Una posibilidad vistosa para los educandos porque estudiar en casa no es tan chévere, las distracciones se aumentan y el ocio es mucho más atractivo. Pero…¿En realidad es momento para además de la quietud física por la cuarentena, pausar la capacidad y posibilidad de aprender, crear y avanzar en sus proyectos de vida?

No es muy honroso que los estudiantes hagan un alto en sus estudios, aun cuando sus padres continúan laborando mediante tele trabajo y aun los abuelos teclean su dispositivo móvil para dejarnos un “muy buenos días” con todas las dificultades que ello implica.

Esta pandemia nos ha exigido a todos a cambios que nos tomaron por sorpresa. Asumir el espectro virtual como la posibilidad de vender, crear, compartir y aprender es una obviedad que para los jóvenes es latente y brillante.

Este virus nos ha robado la posibilidad de ir a un bar, de ir a algún parque, de broncearnos en la piscina e incluso de visitar a la gente que queremos. La pregunta es ¿le vamos a dar el gusto al covid – 19, de que castrarnos también las opciones de aprendizaje? ¿De darle un curso normal a nuestros sueños profesionales?.

En el Colegio Mayor de Antioquia los chicos han hecho un Drive (un documento en linea) para recoger las firmas digitalizadas de los alumnos exigiendo la cancelación del semestre, porque ellos no se sienten cómodos con el desafío digital que ello requiere. Paradojicamente hasta para declinar su planes de estudio, dan muestra de la apropiación que tienen de las herramientas digitales y la iniciativa parece una broma.

Caso replicado a lo largo y ancho del país. Situación triste porque nos muestra que algunos, no todos, están lejos de la ciudadanía digital tan pregonada entre ellos mismos.

Los ciudadanos digitales tienen otro talante, son digitales obvio, ciudadanos, también y sobre todo honestos con ellos mismos.

Es claro que las herramientas y formación para recibir una clase mediante sus computadoras las tienen. Es pausible que la mayoría de ellos tienen una formación ciudadana y saben que sus compañeros, docentes y personal de sus claustros educativos se ven afectados de darse una pausa en lo planes de estudio.

¿Cuánto nos retrasa parar un semestre? ¿Cuánto dinero cuesta?, ¿cuántas familias de profesores catedráticos se quedarían en vilo? ¿Cuánto deja uno de aprender en seis meses?

Estás incógnitas de chicos inscritos en instituciones de educación superior porque los cuestionamientos de otros jóvenes empiezan desde el desayuno del otro día.

Los proyectos, las ideas y los hallazgos más fascinantes en la historia de la humanidad se han dado producto de distintas crisis. En las dificultades el ser humano saca lo mejor de sí.

No esperamos menos de ustedes jóvenes universitarios, nos necesitamos como colombianos, unidos, esforzados y prestos a afrontar lo que se venga, ustedes en este momento tienen la posibilidad de hacer historia, para mal o para bien, por supuesto.

Si usted a la fecha, tiene la posibilidad de recibir educación formal para un futuro próximo, no postergue, asuma el reto. Sea portador de sueños y no de pesadumbres.

Por: Germán Gómez Carvajal
Periodista

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