Terna para director de la Esap: burócratas redomados

Imagen: tomada de Facebook.

Sin novedad avanza el proceso de designación para el cargo en Tolima.

Finalizando 2020 concluyó el proceso de selección de la terna para escoger director de la Esap en el Tolima, una codiciada ‘pechuga’ que se están peleando (como siempre) políticos, camarillas y grupúsculos que buscan lo de siempre: manejar contratos, pagar favores, aumentar la clientela y drenar recursos públicos con miras a engordar la chequera e incidir (de manera oculta o descarada) en todos los procesos electorales.

El concurso entregó la siguiente puntuación: Juan Carlos Chavarro Rojas, 86.78; Yanet Murcia Bermúdez, 83.77; Juan Manuel Rodríguez Acevedo, 80.693.

De Chavarro se conoce que trabajó con el grupo de Cambio Radical, de los hermanos Martínez Rosales, pero que luego dio el salto hacia la Casa Barreto y espera que el gobernador Ricardo Orozco le dé el guiño para poder hacerse con el cargo. Fue además alcalde de Ambalema y se le indaga por parte de la Procuraduría por manejo poco transparente de contratos públicos en cuantía de dos mil millones de pesos.

Para rematar, es el candidato oculto bajo la mesa del saliente director de la Esap, Marcelo Lozada, quien coronaría así sus ansias de seguir controlando presupuesto y burocracia, por interpuesta persona.

Juan Carlos Chavarro. Imagen: Alerta Tolima.

En cuanto a Yanet Murcia, es una profesional, sin arraigo político fuerte y que se sabe es para cumplir con la cuota de género obligatoria en este tipo de convocatorias.

Pero el que avanza con nadadito de perro es Juan Manuel Rodríguez Acevedo, hijo del dos veces alcalde de Ibagué, Rubén Darío Rodríguez Góngora, quien como buen político (oportunista y calculador) se pasó del partido Liberal a Cambio Radical en la campaña a Congreso de 2018, voltereta con la que le recompensaron con un cómodo contrato en el Ministerio de Vivienda.

Además, llevó a su mujer, Martha Villarreal a un renglón de la lista a la Cámara donde la dama tuvo una deslucida presentación, al registrar pocos votos.

Juan Manuel Rodríguez. Imagen: Universidad del Tolima.

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Ambos cargos solo se obtienen con beneplácito del Altísimo y tras visitar la conocida casa del Cañón del Combeima.

Comentario aparte merece la confesión radial de Rodríguez Góngora, quien indicó que en su segunda Alcaldía (2004 – 2007) le entregó todo el manejo burocrático a la camarilla de Mauricio Jaramillo, lo que evidencia la manera mediocre y pusilánime con la que ‘dirigió’ los destinos de la capital tolimense, lo que sin duda contribuyó al estancamiento y atraso de la ciudad, en todos los niveles.

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El vástago de Rubencho avanza de cargo en cargo y de contrato en contrato (sin conocerse emprendimientos o inversiones en lo privado). Nada raro que en pocos años aparezca en el tarjetón, sin dar paso a la renovación o a nuevos nombres. Como se ha manejado la política en el Tolima y en Colombia: un ‘derecho’ que se hereda solo a consanguíneos y familiares, el linaje politiquero.

La puja para la Esap está entre Juan Carlos Chavarro y Juan Manuel Rodríguez, pero lo cierto es que no habrá novedades en cuanto al manejo de recursos, transparencia en la contratación, equidad e independencia en procesos electorales. Es decir, más de lo mismo.

*Este es un editorial del director de A la luz Pública.

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